GALEANO EN ROSARIO
Es imposible , cuando se cita la obra de Galeano, no mencionar la diversidad de las voces que la pueblan. Personajes con nombre y apellido transmiten la emoción propia de seres humanos reales, oprimidos, olvidados o queridos
Su presencia, en una improvisada charla con “el negro” Fontanarrosa, presentando su libro “Voces del tiempo” fue un bálsamo reparador ante tanta incongruencia ciudadana.
Ese mismo día, yo le había escrito una carta al Intendente de nuestra querida ciudad reclamando su atención para espacios de cultura que se ahogan, como lo son el Centro Cultural Fisherton y
Pero esa noche estuve frente a él, el temblor me abarcaba y solo pude balbucear que el libro que le daba para ser firmado estaba deshojado por mis ojos, que gracias y que de nuevo gracias y que si lo podía besar otra vez. Y él estaba allí , amoroso, solícito, recibiendo a todos como si fueran uno solo. Acarició la tapa de “Amares” y me dijo: así tienen que estar los libros... gastados.
Como lectora me había involucrado en sus pequeñas historias y eso le otorga a una cierta complicidad con el autor, una juega con descubrirlo, cree que lo conoce , se lo imagina investigando , escribiendo; cae en la trampa pueril una y mil veces, ignorando al narrador, buscando al autor en cada línea.
Regresé a casa embriagada de Galeano, recordando algunas de expresiones: los pueblos pequeños debemos unirnos para no ser dominados, debemos rescatar nuestra identidad. Volví a emocionarme con sus historias mínimas y perdurables, sentía que las inflexiones de su voz tienen la misma dulzura y seducción que sus escritos. Pude compartir con mi hija y sus amigos , adolescentes todos , la experiencia vivida. De pronto se armó un improvisado homenaje. Ella comenzó a leer el cuento “La muchacha con el tajo en el mentón” y la emoción no la dejó terminar. Otra muchacha continuó la lectura. El silencio se instaló, las lágrimas contenidas brillaban en el borde de los ojos , alguna resbaló.
Dos generaciones vibrando al unísono ante la escritura atemporal de un escritor comprometido con su tiempo y ya un clásico para ser disfrutado
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